Salvo que vivas en un edificio con varios pisos, a la hora de reformar o construir una casa, los tejados son uno de los elementos más importantes. Sin embargo, como sucede con los residentes en bloques, esta parte del inmueble, se pasa por alto. En el caso de los que viven en pisos, es bastante natural puesto que se trata de un aspecto comunitario. Para los propietarios de casas, es una falta casi grave.
Aunque resulta fácil el hecho de que se vea como un simple techo, la realidad es que el tejado, es una de las partes más importantes de una construcción. No solo porque protege la estructura, sino porque también influye en la eficiencia energética, la estética y la durabilidad de la vivienda. Por lo que saber todo lo necesario respecto a los mejores tipos de tejado, puede ser de lo más conveniente.
Tanto si se trata de una construcción nueva, como si es el caso de una rehabilitación, la cuestión del tejado debe contar con la atención necesaria. Se trata de una actuación compleja que supone un coste económico considerable, por l que debe contemplarse como una inversión a largo plazo.
Los tejados están expuestos de forma continua a las inclemencias del tiempo, por lo que resulta necesario reformarlos cada veinticinco o treinta años. La durabilidad del tejado depende, lógicamente, de los materiales que se utilicen para su construcción o rehabilitación. En función del clima de cada lugar, hay que ser más exigentes con la calidad y el tipo de material utilizado.
Tener en cuenta algunos aspectos así como los tipos de tejado y materiales existentes, hacen posible construir o rehabilitar el tejado como es debido y, por lo tanto, poder olvidarse de su reforma por otros veinte años. Si sigues leyendo, encontraras toda la información necesaria para saber cómo proceder en caso de tener que recurrir a cambiar el tejado.
Factores para elegir un tipo de tejado
Elegir el tejado adecuado no es fácil, aunque pueda parecer algo sencillo. Así nos lo han hecho saber lo expertos en cubiertas y tejados de Cubiertas Estévez, con quienes hemos tenido gusto de hablar. Desde el clima hasta el estilo arquitectónico, pasando por la durabilidad de los materiales y su mantenimiento, juegan un papel esencial en la elección. Por lo que vamos a enumerar los aspectos a valorar antes de decidirse por un tipo u otro de tejado.
El clima es un aspecto fundamental, si se vive en una zona lluviosa o con nevadas frecuentes, es necesario disponer de un tejado que tenga buena inclinación para que el agua y la nieve, drenen como corresponde.
La durabilidad es esencial. Algunos materiales duran más que otros, sobre todo ante ciertas circunstancias. Por ejemplo, los tejados de pizarra o metal pueden durar décadas, en tanto que las tejas de arcilla o asfalto, tiene una vida útil más limitada en el tiempo.
Otra cuestión a tener en cuenta es la eficiencia energética. En función del material, el tejado puede ayudar a que la vivienda se mantenga más fresca en verano y más cálida en invierno. Con lo que se reduce el gasto energético.
La estética no se puede dejar a un lado, puesto que el tejado es una parte visible del inmueble. Debe tratarse de un tejado que este en armonía con el estilo del diseño.
Como no puede ser de otra manera, el coste. El presupuesto es determinante a la hora de reformar un tejado. Existen materiales más económicos como el asfalto y más costosos, como la pizarra o el metal.
Teniendo presente los aspectos que hay que considerar, podemos pasar a los tipos de tejado que podemos encontrar en el mercado. Existe una gran variedad de tejados, cada uno con unas características particulares que hacen que sean más adecuados a razón de las condiciones.
Uno de los más comunes es el conocido tejado a dos aguas. Muy habitual en viviendas unifamiliares, se caracteriza por tener dos vertientes inclinadas en dirección opuesta, formado una A o triangulo en los extremos. Sus ventajas son, la facilidad de drenaje, gracias a la inclinación que permite que agua y nieve se deslicen con facilidad; y la estética clásica que se adapta a varios estilos arquitectónicos. En contra tiene la resistencia al viento, donde es vulnerable a las rachas fuertes.
Otro de los tejados más populares son los tejados planos, utilizados en edificios modernos y climas secos, en los que no es necesario recurrir a sistemas de drenaje tan eficientes. Suelen tener una ligera inclinación para permitir el drenaje de agua. Como puntos positivos su fácil acceso para realizar tareas de mantenimiento y el espacio adicional que ofrecen, pudiendo convertirse en terrazas o jardines. En contra, el drenaje en zonas con fuertes lluvias pude dar problemas si no se cuenta con un sistema aparte.
Los tejados a cuatro aguas, son aquellos que tienen cuatro vertientes, dos más largas y dos más cortas. Es muy popular en las casas de estilo colonial o rancheras. Sus ventajas son la resistencia al viento y su estética elegante. En contra, su elevado coste, debido a la complejidad del diseño y los materiales necesarios para su construcción.
El último de los tipos a citar, es el tejado de mansarda. Este tejado tiene cuatro lados, cada lado, tiene dos pendientes diferentes. La pendiente inferior es la más pronunciadas y la superior más plana. La ventaja es el espacio adicional que proporciona, permitiendo aprovechar el espacio bajo el tejado; y el estilo distintivo con una forma única que proporciona un toque elegante y distintivo. En contra, su complejidad que requiere más tiempo y esfuerzo en su construcción y, en consecuencia, mayor coste.
Los tejados en función del material
Aparte de la forma del tejado, el material es fundamental para poder construirlo. En función de los materiales, podemos encontrar los siguientes tipos de tejado.
El primero de todos, el de tejas de arcilla. Estas tejas son muy comunes en las zonas donde el clima es cálido y seco, como en la zona mediterránea. Este tipo de tejados destaca por su durabilidad, pasando los cincuenta años con un buen mantenimiento y la estética tradicional que aporta un toque clásico y rustico al mismo tiempo. En contra, cuentan con el factor peso, las tejas son bastante pesadas por lo que es necesario contar con una estructura robusta.
La pizarra es uno de los materiales más antiguos y duraderos para construir tejados. Se utiliza sobre todo en aquellas zonas donde el clima es húmedo. Sus ventajas son la longevidad o larga vida, puesto que pueden llegar a dura más de cien años y su bajo mantenimiento. Como punto negativo, su elevado coste.
Pasamos a los tejados de metal, como el acero o aluminio. Las opciones más modernas y resistentes que ofrecen como ventaja su larga vida útil y la resistencia al fuego. Como contra, el ruido que puede generar durante una lluvia intensa.
Ahora conocemos los tipos de tejado, tanto a nivel arquitectónico como a nivel material. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión: cuál es el más duradero. Como hemos dejado claro, se trata de la pizarra que pude pasar los cien años si se mantiene adecuadamente. Le siguen los tejados de metal que pueden ofrecer una vida útil de entre cuarenta y setenta años, dependiendo del tipo de metal. Ambos materiales son muy resistentes ante las condiciones climáticas más extremas, lo que hace que se trate de una opción ideal para los que busquen durabilidad y poco mantenimiento.
En cuanto a la sostenibilidad, los tejados más sostenibles, se fabrican con materiales ecológicos que permiten la integración de tecnologías, con las que se reduce el impacto ambiental. Por ejemplo, los tejados de metal reciclado, pueden ser une excelente elección: durabilidad y reutilización al final de su vida útil o ante un cambio de tejado.
Por otro lado, los tejados planos, son una excelente opción para instalar paneles solares, lo que permite aprovechar las energías renovables y reducir los costes de consumo energético de la vivienda. Se pueden considerar materiales como la pizarra natural, debido a su durabilidad y poco mantenimiento, lo que contribuye igualmente a la sostenibilidad a largo plazo.
De manera que realizando una rehabilitación energética del tejado, se contribuye a minimizar la pérdida energética de viviendas y edificios. Los tejados son responsables de un treinta por cien de pérdida energética, además de que los costes energéticos suben notablemente. Por lo que valorar la instalación de un tejado que ayude en este sentido, se reduce el impacto medioambiental y el de la factura de la luz y el gas.
Como hemos visto, existen varios tipos de tejados, la elección del más adecuado para cada vivienda, depende de diversos factores como el clima, el diseño arquitectónico y el presupuesto. Cada tipo de tejado cuenta con sus propias ventajas e inconvenientes, por lo que es de vital importancia analizar correctamente las necesidades y preferencias en cada caso, antes de decidirse por una u otra opción.
Sea como fuere, existen profesionales cualificados que siempre pueden ayudarte a tomar la mejor decisión, en el caso de querer reformar tú tejado o de querer construir tu vivienda.