Dentro de los vestuarios de las piscinas comunitarias o abiertas al público se pueden sufrir accidentes y contraer infecciones. Te comentamos algunas cuestiones para prevenirlos. Una información que resulta valiosa tanto para los usuarios, para exigir sus derechos, como para los propietarios y administradores.
Este año las piscinas se han empezado a abrir a mediados de junio. Antes de que terminara la primavera, ya estábamos padeciendo temperaturas propias del mes de agosto. Junio terminó con la primera ola de calor del verano. Una ola de calor que ha sacudido a toda Europa. En la segunda semana de julio entramos en la siguiente ola. Con este panorama, las piscinas se han convertido en un refugio climático. Ya no solo un lugar de ocio y esparcimiento, sino un recurso necesario para sobrellevar las altas temperaturas del momento.
Con tanta afluencia a las piscinas, observar las medidas de seguridad e higiene es clave. En un vestuario mal acondicionado podemos sufrir caídas por resbalones, pero también podemos contraer enfermedades infecciosas que van desde el pie de atleta hasta las verrugas plantares causadas por el virus del papiloma humano. Todo esto sin olvidar, que las instalaciones deben estar preparadas para soportar las altas temperaturas.
Te comentamos algunas de las condiciones que debe reunir el vestuario de toda piscina que sea frecuentada por múltiples usuarios. Ya se trate de la piscina comunitaria de una urbanización de viviendas, la piscina de un bloque de apartamentos o una piscina abierta al público.
Infecciones que se pueden contraer en el vestuario de una piscina.
Los vestuarios de una piscina se pueden convertir en un lugar húmedo, donde proliferen virus, hongos y bacterias. Las altas temperaturas, unidas a la humedad de las duchas y a la que traen los usuarios que regresan de la piscina, crean un ambiente favorable para la concentración de estos patógenos.
Estos microorganismos los podemos encontrar en el suelo, pero también en los platos de ducha y en los azulejos de las paredes. Lo peor de todo es que estas bacterias y hongos se pueden adherir a las fibras de las toallas, a otras prendas textiles que entren en contacto con nuestra piel o al interior del calzado. Un artículo publicado en la web de la BBC nos advierte de las infecciones más habituales que se pueden contraer en un vestuario.
La más conocida de todas es el “pie de atleta”, también llamado tínea pedís. Se trata de un hongo que se aloja en las membranas que unen los dedos de los pies y que reseca la piel volviéndola escamosa. Sus síntomas más característicos son el enrojecimiento de la zona y el picor intenso. El hongo que lo causa suele estar en lugares húmedos, como las inmediaciones de la piscina, de la ducha, en el suelo mojado del vestuario. Se contagia con facilidad al entrar en contacto con una superficie contaminada. Basta con que sea una toalla o el interior del calzado.
Otra infección habitual que se da en los vestuarios deportivos, incluidos los de una piscina, son las verrugas, producidas por el virus del papiloma humano. Son bultos que pueden aparecer en los nudillos de los dedos de las manos, en las rodillas o en la planta de los pies. Son altamente contagiosas. En ocasiones se transfieren con el mero contacto de piel a piel. Si aparecen en la planta de los pies, pueden llegar a ser molestas y dolorosas, sobre todo al caminar.
La BBC nos habla también del Scrumpox, una infección provocada por el virus del herpes, que provoca picor y ardor en la piel, antes de que aparezcan ampollas. Se puede contagiar por el simple hecho de compartir toallas.
La normativa.
Los vestuarios de las piscinas están regulados por las comunidades autónomas y, en ocasiones, por las autoridades municipales. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, rige el Decreto 80/1998, del que se hace eco la revista Noticias Jurídicas.
Entre otras medidas se establece que todas las piscinas deben contar con una zona de vestuario y aseo a disposición de los usuarios, salvo las piscinas particulares unifamiliares, las piscinas comunitarias que den servicio a comunidades de propietarios de menos de 30 viviendas y las piscinas de alojamientos turísticos.
Para todas las demás piscinas se ha de habilitar un vestuario con ventilación adecuada y recubierto de materiales impermeables, de fácil limpieza y desinfección.
Las piscinas dispondrán de aseos y vestuarios distintos para cada sexo. Estos vestuarios contarán con dos accesos diferenciados. Uno para las personas vestidas y otro para las personas en bañador o bikini, que da directamente a la piscina. Constituyendo un circuito obligatorio de paso.
El interior del vestuario debe contar con una dotación sanitaria adecuada que impida la aglomeración de los usuarios. Por cada 200 metros cuadrados de lámina de agua se dispondrá de 2 lavabos, 2 inodoros y 2 duchas.
El vestuario debe tener una capacidad adecuada a la superficie de la piscina, lámina de agua. La capacidad del vestuario se mide por 3 metros cuadrados por cada usuario. Un vestuario de 20 metros cuadrados no puede ser utilizado por más de 7 personas de manera simultánea. Para una piscina de 100 metros cuadrados se podrá acondicionar un vestuario de 15 metros cuadrados con 2 duchas, 2 lavabos y 2 inodoros. Mientras que una piscina grande de 2.000 metros cuadrados tendrá un vestuario de 230 metros cuadrados, con 16 duchas, 16 retretes, 8 lavabos y una zona de guardarropa de 54 metros cuadrados con zona de vestidor.
Recordemos que la regulación de las piscinas es una competencia transferida a las comunidades autónomas. Si no vives en Madrid, la información que te hemos dado es orientativa. Pero más o menos, para hacernos una idea, en todo el país funciona igual. Con pequeñas diferencias entre una comunidad autónoma y otra.
Suelo antideslizante.
El blog Entorno Saludable remarca que el suelo de un vestuario deportivo, y por supuesto el de una piscina, debe ser continuo, antideslizante e impermeable.
El pavimento no debe tener relieves que acumulen la suciedad y que faciliten la concentración de hongos y bacterias en los recovecos del piso. El suelo no debe tener desniveles, para prevenir tropiezos y facilitar una completa accesibilidad.
No es aconsejable caminar descalzo dentro de los vestuarios de la piscina. Aunque se efectúe una limpieza y una desinfección regular, el suelo es uno de los espacios proclives a albergar hongos y bacterias. Tampoco debemos movernos por el interior del vestuario con calzado que proviene de la calle, para no contaminar la superficie. Aunque, en general, no es el mejor calzado que existe, las chanclas es lo mejor que podemos llevar puesto en los pies cuando estamos en el vestuario. De hecho, la función principal de las chanclas es proteger nuestros pies mientras nos movemos por las instalaciones de una piscina o salimos de la ducha. Por todo lo que estamos viendo, el suelo debe ser antideslizante, para evitar resbalones. La mejor opción para ello es colocar pavimentos con recubrimientos vinílicos o plásticos que ofrezcan un buen agarre.
La impermeabilización del pavimento es otro aspecto importante. Evitando que absorba el agua y facilitando una limpieza y desinfección profunda. En este sentido, la cobertura del suelo debe ser resistente al uso de productos químicos desinfectantes.
Cabinas sanitarias.
Las duchas individuales, retretes y zonas privadas para cambiarse, cuando así se tengan previstas, deben estar separadas por paneles o paredes impermeables que permitan una desinfección fácil y profunda.
Los instaladores de Saunas Luxe, una empresa que lleva más de 40 años fabricando e instalando mobiliario y equipamiento relacionado con el sector Wellness, nos comentan que una de las mejores opciones son las cabinas sanitarias fenólicas.
Estas cabinas están fabricadas con una material de nueva generación, llamado HPL, en el que se utiliza una resina especial con un acabado impermeable que repele el agua, la humedad, que se desinfecta con facilidad y que es resistente a los productos químicos.
Al mismo tiempo, es un material ignífugo. Retrasa el efecto del fuego sobre el entorno. Por lo que refuerza las medidas anti-incendio que deben tener las instalaciones. También podemos decir que los tableros fenólicos HPL son resistentes a la corrosión, a la abrasión y a las altas temperaturas. Unas características que lo convierten en un material idóneo para conformar el equipamiento del vestuario de una piscina. Un lugar donde puede llegar a hacer mucho calor en verano, aunque el lugar esté ventilado, y donde se puede concentrar bastante humedad.
Hemos visto al principio, como en el vestuario de una piscina se pueden contraer infecciones: pie de atleta, verrugas, herpes… Estas infecciones se pueden prevenir en gran medida con el uso de materiales adecuados que evitan la concentración de hongos y bacterias.
La otra pata de la prevención la tenemos en la limpieza. El portal Piscinas Hoy indica que el vestuario de una piscina con afluencia durante todo el día debe limpiarse en profundidad tras el cierre al público y antes de volver a abrir la piscina, y realizar varios repasos superficiales a lo largo de la jornada.
Material sanitario y limpieza son dos patas complementarias. Para tener un vestuario seguro, se necesita caminar con las dos.
Taquillas ventiladas.
Tener un área de taquillas en un vestuario no es obligatorio, pero sí muy recomendable. Dentro de la piscina, por higiene, no se debería entrar con calzado y ropa de la calle. Para no contaminar las instalaciones. La ropa y el calzado que traemos del exterior deberían quedarse en el vestuario. La mejor manera de tenerla protegida es dentro de una taquilla.
Hay que recordar que muchas veces acudimos a la piscina con objetos importantes, no solo con la ropa: las llaves del coche y de casa, la cartera con las tarjetas bancarias y la documentación personal, la mochila con documentos de la oficina. No nos apetece llevarlos encima, ni dejarlos en cualquier sitio. Hemos ido a la piscina a disfrutar y relajarnos. Dejarlos guardados en una taquilla es la opción más segura.
Por motivos de higiene, las taquillas de un vestuario deben estar ventiladas. Así nos lo recuerda la revista La Marina Plaza. De esta manera se evita que el aire estancado del interior de la taquilla concentre los olores corporales de la ropa de calle o de deporte; impedimos que se genere humedad y prevenimos la proliferación de bacterias y moho. Evitando, de esta manera, que la zona de taquillas se convierta en un foco de infección.
El material con el que están fabricadas las taquillas es importante. No debe ser poroso, debe tener un tratamiento antibacteriano y facilitar su limpieza y desinfección. Los tableros fenólicos de HPL y la melanina industrial son dos opciones adecuadas. El primer material es ultra-resistente, ignífugo e hidrófugo; y el segundo es un buen aislante térmico y tiene un fácil mantenimiento e instalación.
Duchas.
El plato de las duchas del vestuario de una piscina debería estar a ras del suelo, para prevenir tropezones. Con una ligera inclinación hacia el interior, para que no salga agua fuera de la cabina o de la zona de ducha.
La Consejería de Deportes de la Generalitat de Catalunya señala que al acceso a las duchas debería realizarse a través de un pasillo o espacio abierto que permitiera al usuario secarse al salir de la ducha y que le proporcionara cierta intimidad con respecto a otros espacios del vestuario. Como puede ser la zona de taquillas o el área donde la gente se cambia de ropa.
El suelo del plato de ducha debe ser antideslizante, con un sistema de drenaje que evite los encharcamientos. Las paredes a las que da la ducha deben estar recubiertas por un material impermeable y antibacteriano.
El área de las duchas, dentro del vestuario, se considera una zona húmeda de interior. Por lo que debe estar perfectamente ventilada. Empleando sistemas mecánicos de extracción y ventilación, si no hay ventilación natural, evitando de esta manera que se acumule vapor y que aparezca moho.
Probablemente, haya más aspectos que tratar, pero estas son cuestiones básicas a tener en cuenta sobre los vestuarios de las piscinas.