Los mejores platos para los amantes de la carne.

Carne para la parrilla

La carne es una pasión para muchos amantes del buen comer. Degustar un buen plato de carne es una experiencia que produce una satisfacción equiparable a los mayores placeres de la vida. Como amantes de la carne, te traemos una lista de platos que deberías consumir de vez en cuanto, para darte un capricho al cuerpo.

La carne es una de nuestras principales fuentes de proteínas y minerales. Los nutricionistas recomiendan comer carne roja dos veces por semana. Priorizando los cortes magros, los que contienen poca grasa. La carne a la brasa o a la plancha, con poco o sin nada de aceite;  la carne al horno, con un poco de agua o vino para que no se reseque; y los guisos a fuego lento, para las carnes más duras, son las maneras más sanas de consumir carne. Técnicas que coinciden con que son las más apreciadas por los aficionados a estos alimentos.

No deberíamos consumir más de 500 gramos de carne roja a la semana. Pero lo cierto es que si podemos darnos un festín de carne bien cocinada, superamos la cantidad recomendada sin darnos cuenta. Y es que en comer carne influye más el placer que nos reporta, que nuestras necesidades nutricionales.

Muchos de nosotros no consumimos la cantidad de carne que nos gustaría. Lo hacemos por el precio que han alcanzado este alimento. Sin embargo, cuando decidimos salir a comer fuera de casa, la carne es uno de nuestros platos fijos.

Los amantes de la buena carne, apreciamos un buen plato de carne con independencia de la forma en la que se haya preparado. Por eso te hemos preparado esta lista. Una lista abierta, donde encuentras carnes a la brasa, al horno, estofados. Estos son platos de carne que vale la pena disfrutar.

El chuletón de Múzquiz.

Aunque lleva el nombre de este municipio vizcaíno, este es el chuletón de ternera que se come en el País Vasco. Es un filete grueso de carne de ternera autóctona, con 3 o 4 centímetros de grosor, que se extrae del lomo alto o lomo bajo del animal, pegado en una parte al costillar.

Se cocina sobre una parrilla con las brasas muy calientes, que consiguen sellar la carne por completo y formar una costra dorada que le da ese color y sabor tan característico. Una vez la pieza de carne se ha sellado, se aparta de las brasas y se deja que se vaya cocinando en su jugo. Dependiendo del punto de cocción que solicita el comensal (poco hecho, al punto, muy hecho) se deja a fuego bajo más o menos tiempo.

Este plato se suele acompañar con patatas fritas o asadas, cortadas a la panadera. Y se come solo o condimentado con una salsa suave que no opaque su sabor, como la salsa chimichurri.

Hamburguesa de Black Angus.    

Black Angus es una raza de vaca escocesa de pelaje negro azabache, cuyo verdadero nombre es Aberdeen Angus, y que es apreciada mundialmente por la calidad de su carne. Una carne suave, jugosa, con una infiltración intermuscular, que le da esa apariencia marmoleada a los cortes.

Esta es una raza exclusiva que crece al noroeste de Gran Bretaña y vive en condiciones semisalvajes en los amplios pastos que pegan al mar. Esta raza es para la carne vacuna, lo que el cerdo ibérico para el sector porcino. Una raza que se ha intentado criar en otras latitudes, pero no se ha conseguido obtener la excelencia de su carne. Por lo que para comer ternera o vaca Black Angus, hay que importarla de Escocia.

En España es difícil de encontrarla, pero nos cuenta una amiga canaria que en el Restaurante West End, un restaurante especializado en carnes de alta calidad, ubicado en la playa de Maspalomas (Gran Canaria), utilizan esta carne para elaborar sus sabrosas hamburguesas. Su propietario, Kim, antes de inaugurar este restaurante en el 2017 estuvo trabajando en restaurantes del Este de Londres. Por lo visto, además de traerse consigo las recetas, también se trajo la materia prima.

Filetes de Wagyu.

Si hablamos de carnes de vacuno de alta calidad, una de ellas, sin duda, es la ternera Wagyu. Un tipo de vaca japonesa, que como cuenta la web Japa Travel, proviene de cuatro razas autóctonas del Japón: Japanese Black, Japanese Brown, Japanese Pulled y Japanese Shortthom y de los cruces que se han dado entre ellas.

Es considerada como la carne de vacuno “Premium”. Además de su origen, unas vacas más bien pequeñas; si las comparamos con las vacas que hay en Europa, América o Australia, hay que añadir su método de crianza, que parte del concepto de “Bienestar Animal” llevado a sus últimas consecuencias.

Se dice que estas terneras se crían entre 8 y 10 meses, antes de sacrificarlas, en granjas de 5 estrellas. Donde se les da de comer plantas de arroz, trigo y heno de alta calidad, previamente seleccionadas. Se les da de beber agua filtrada y hasta se tiene en cuenta la pureza del aire.

Con ello se obtiene una carne de vacuno, que prácticamente se deshace en el paladar. Esta carne se puede cocinar de muchas maneras, pero se recomienda el corte Sukiyaki, un corte japonés fino, que se cocina vuelta y vuelta sobre las brasas, y que permite apreciar mejor sus cualidades.    

Filete de buey.

En el País Vasco es habitual vender en las carnicerías los filetes de Buey. Es un bocado exquisito que se extrae de la parte magra de la pata del animal. Como si fuera un jamón de cerdo, el carnicero corta  lonchas finas de la nalga del buey que se `pueden cocinar a la plancha, vuelta y vuelta, con un pellizco de sal para que se abran las fibras.

Este gustoso segundo plato se puede comer tal cual o aliñarlo con una fina picada de ajo y perejil. Es recomendable comprar los filetes poco tiempo antes de cocinarlos. Si los guardamos días en el frigorífico, pierden sabor.

Osobuco.

El osobuco es un corte de carne de vacuno que se extrae de la rodilla; la cual se corta en chuletas gruesas transversales que incluyen el hueso. Es un corte típico italiano. De hecho, en la lengua itálica, osobuco significa “hueso hueco”. Ya que el corte suele incluir el tuétano, el nervio que pasa por el interior del hueso.

Este corte se cocina en guisos a fuego lento, pero sin desmenuzar la pieza. El tiempo de la cocción depende del animal. En la ternera, que es como comemos el vacuno en España, se puede cocinar en 30 minutos, mientras que cocinamos osobuco de buey o de vaca, la cocción puede prolongarse por encima de las dos horas.

Una vez, ligeramente frito, para realzar el sabor, el osobuco se cuece en un guiso con un sofrito de verduras (cebolla, apio, zanahoria, etc.) y se cubre con agua o/y vino tinto. El caldo del guiso nos puede servir de salsa. En Italia se suele acompañar con puré de patatas o risotto.

La tira del asado argentino.

Este es otro sabroso corte de vacuno. El asado en Argentina es un emblema cultural. Una seña de identidad. Asar la carne de vacuno es una tradición que se traspasa de generación en generación, y en la que el asador no solo controla el fuego, sino que sabe cuando poner cada pieza de carne en la parte central de las brasas, cuando alejarla para que se termine cocinando poco a poco y cuándo retirarla, para que esté lista para comer.

Otra de las características del asado argentino es el corte. Diferente a los cortes europeos. Son cortes transversales que buscan la proporción correcta grasa y magro para facilitar el asado.

Uno de los cortes más apreciados es la tira del asado argentino. Un corte, que como cuenta la web Cortes Argentinos, se extrae de la parte central del costillar, cortándolo en tira. Esta parte está pegada al hueso, pero con una porción considerable de magro, lo que la convierte en un bocado gustoso.

Cancamusas de Toledo.

Este es una tapa de carne en salsa, típica de la cocina manchega, que dio el salto a los hogares. Se tratan de tacos de carne de ternera o de magro de cerdo, cocinados en una salsa de tomate ligeramente picante, que puede incluir algo de verdura, como guisantes; así como trozos de jamón o chorizo.

En la Mancha, en los bares y tabernas, cada consumición se acompaña de una tapa que va incluida en el precio. El nombre de cancamusa hace referencia a los clientes de los bares, que eran personas mayores un poco cascarrabias, que se quejaban de las tapas que les ponían al azar, y para las que los camareros reservaban este plato.

La olla de cancamusas se cocinaba a primera hora de la mañana y se reservaba para calentarla en cazuelas pequeñas a medida que se servía.

Al final, este plato se hizo popular en toda la región, cocinándose para las comidas familiares más señaladas.

El caldeiro de ternera gallega.

En una ocasión, el cocinero inglés Gordon Ramsay, inventor del formato televisivo “Pesadilla en la cocina”, que Alberto Chicote adaptó a la televisión en España, dijo que la mejor ternera del mundo era la ternera gallega. La razón de ello es porque la raza “Rubia Gallega”, produce una carne magra de sabor intenso, que si  se cría en condiciones de pastoreo extensivo, se alimenta en exclusiva de los pastos del noroeste de la península.

La cocina gallega se caracteriza por los platos de cuchara, guisados durante horas a fuego lento. Uno de los más apreciados es el “Caldeiro de ternera”.

En el caldeiro se cocinan partes duras de la ternera, como la falda o el morcillo, cortada en tacos.  Se cuece con unto (tocino o grasa de cerdo), durante aproximadamente una hora, y se acompaña con patatas peladas, que se cuecen en el guiso, y se sirven de guarnición.

Las piezas de carne y las patatas se presentan en un plato llano, con un poco de caldo, para que no quede seco, y se rocía con pimentón molido y aceite de oliva.

El Roast Beef.

El Roast Beef o redondo de ternera, es un plato de vacuno cocinado al horno, de origen británico, que se ha vuelto internacional.

En su origen, este plato se elaboraba con una pieza completa, sin cortar, de la vaca. Por lo general, el lomo. Primero se freía en una sartén con mantequilla o aceite, por todos sus lados para formar una costra que sellara la pieza de carne.

A continuación, se colocaba en una bandeja con una cama de verduras y se le ponía un poco de agua, caldo de verduras o vino tinto, para que la carne no resecara en el horno.

Hacer bien el Roast Beef es todo un arte. El cocinero debe preocuparse de que la carne, en su interior, alcance la temperatura correcta. Entre 52 y 55 grados para unos filetes sonrosados, y entre 58 y 60 grados para que se haga al punto. Todo ello, lo controla con un termómetro de cocina.

Antes de servirlo y trincharlo, se recomienda dejarla en reposo, envuelto en papel de aluminio, durante 15 o 20 minutos, para que se redistribuyan los jugos.

Costillas Tex Mex.

Las costillas Tex Mex son un plato de carne que encontramos en muchos restaurantes de inspiración norteamericana. Sin embargo, en origen se trata de un plato mexicano, que no se hacía con el costillar de la vaca, sino con el del cerdo y que muchas veces se adobaba antes  No es extraño que esto fuera así, puesto que gran parte del sur de Estados Unidos: Texas, Arizona, Nuevo México y California, pertenecieron a México antes de que se los anexionara el vecino del norte.

Este plato, en los restaurantes tiene un tono caramelizado y se sirve embadurnado con salsa barbacoa. El blog Divina Cocina indica que esta salsa la podemos hacer con un sofrito de cebolla y ajo, y una reducción de vinagre, zumo de naranja, zumo de limón, caldo de carne y mostaza. La clave del plato está en que las costillas queden jugosas.

 

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